A diferencia que las flores secas, las flores perservadas presentan una resistencia mayor, manteniendo tanto su aroma como sus hojas intactas. Su tacto y su color no se pierde durante el proceso de conservación, ya que se realiza usando productos naturales.
Las flores preservadas no necesitan de agua ni sol. Sólo requieren de una limpieza sencilla para eliminar el polvo de forma periódica, por lo que su mantenimiento es mucho menor que el de las flores naturales.
Aunque su precio puede ser ligeramente superior al de las flores naturales, podría considerarse una inversión más eficiente ya que su tiempo de vida es mucho mayor, pudiendo llegar hasta los cinco años. Se consideran una técnica artesana que se implementa tanto en decoración como en moda.